
Karnak: El poderoso templo dedicado al dios Amon
Mucho se ha hablado sobre estos grandes templos, altos y poderosos que se erigen sobre el suelo caliente, cubierto por los rayos del sol de Egipto.
Este gran templo de Karnak fue construido durante el imperio nuevo para honrar a Amon el dios principal del panteón egipcio.

Al entrar te reciben unas vías procesales o camino acompañados por esfinges con cabeza de carnero, las cuales cumplían la función de protectoras del recinto y que te harán sentir como si estuvieses en aquella cinta grabada en los 80´s llamada ¨La historia sin fin¨ algo que sin duda a muchos nos hace remontarnos a aquellas grandes épocas de la niñez.

En Karnak se suponía estaba habitado por Amón, también llamado ¨El Oculto¨. Amón era el dios local de la ciudad de Tebas, y con el tiempo se convirtió en el dios principal del panteón egipcio, asociado al dios solar Re. Su imagen se guardaba en el sanctasanctórum, el espacio más reservado del templo, en una gran barca llamada Userhat. En un texto del reinado de Amenhotep III (1402-1364 a.C.) se dice que la barca de Amón está rematada con plata pura y toda ella está trabajada en oro, y alberga en su interior un altar enorme de oro. Durante las grandes festividades tebanas, como la fiesta de Opet y la Bella Fiesta del Valle, la barca del dios se trasladaba hasta un punto del Nilo donde se había construido un muelle que se conserva intacto. A través de un canal, se unía con el río y permitía el atraque de las barcazas que transportaban por el Nilo a la Userhat.

Para aquellos viajeros que es su primera vez en Egipto, el templo de Karnak es todo un deleite, sus grandes columnas talladas y por supuesto a la entrada las estatuas de Amenhotep hijo de Hapú, escriba real y arquitecto de Amenhotep III, con leyendas en las en las que podemos leer: ¡Oh gentes de Karnak!, ¡vosotros los que deseáis ver a Amón, venid a mí! ¡Yo comunicaré vuestras peticiones! Ya que las personas no les era permitido la entrada al recinto, era de vital importancia valerse de estos intermediarios simbólicos.

Karnak es uno de los templos que más te impresionara, cuenta con un espacio en uno de los patios en donde se encuentra un lago sagrado que servía para diversas ceremonias, grandes pilonos al interior, con hasta 21 metros de altura que te hacen sentir tan pequeño al lado de ellos, además de que te harán pensar cómo es que aquellas personas pudieron edificar semejantes monumentos… Y por supuesto Revista El Viajero no se quedó con la duda y le preguntó a Jaled, nuestro guía, como era posible esto… A lo cual respondió que se han descubierto a lo largo del tiempo que ellos iban haciendo grandes montículos de arena y rodaban pedazos de roca que iban trabajando y armando como si de un rompecabezas se tratara.

Nuestro guía de Dunas Travel nos explica al grupo que al recinto se accedía a través de un pilono (bekhenet), una puerta monumental con dos grandes torres a los lados. Un texto del reinado de Amenhotep III describe el tercer pilono, que entonces era la fachada principal de Karnak: Una enorme puerta ante Amón-Re, cubierta totalmente de oro y labrada con la imagen del dios bajo la forma de un carnero, decorada con lapislázuli verdadero y trabajada con oro y costosas piedras. Ninguna obra anterior la iguala.
Pero ¿Cuantos pilonos existen de Karnak? podemos ver hasta diez pilonos, seis en el eje principal y otros cuatro en dirección al templo de Mut, la consorte de Amón. El más grande es, precisamente, el de su fachada principal, obra de Nectanebo I (380-362 a.C.). Mide 113 metros de lado. Quedó inacabado, pero de haberse concluido hubiera alcanzado cuarenta metros de altura.

Los pilonos significan símbolos solares y representan el horizonte por donde sale el sol y están decorados con historias en donde representan al faraón venciendo a sus enemigos, arrodillados ante él.
Jaled nos cuenta que los pilonos se rellenaban a veces con material procedente de estructuras desmanteladas. Los bloques hallados en el tercer pilono de Karnak, levantado por Amenhotep III, han permitido restaurar la capilla Blanca de Sesostris I, la capilla de calcita de Amenhotep I, el peristilo de Tutmosis IV y la capilla Roja de Hatshepsut.
Tan interesante, tan complejo, tan impresionante es este templo, es sin duda de los que más nos sorprendieron y de los que hay tanto que hablar… tantas cosas que siguen descubriendo los estudiosos de la cultura, que sin duda para aquellos que van por segunda o quinta vez a Egipto encuentran cosas nuevas, detalles nuevos que complementarán otras visitas y otras informaciones al respecto.
Por. Berenice Morales
Fotografía: Ruben Dromundo y archivo